El mundo del merengue dominicano atraviesa días de consternación luego del violento episodio ocurrido en la residencia del artista Gilberto Julián Sarante Perdomo, conocido popularmente como Julián Oro Duro, en Brisa Oriental VI, Santo Domingo Este. El hecho dejó como víctima mortal a su esposa, Zeneida Socorro Castillo, de 60 años, mientras el merenguero resultó gravemente herido y tuvo que ser ingresado en un centro de salud.
Las primeras informaciones de la Policía Nacional indicaron que el artista regresó a su residencia alrededor de la 1:00 de la madrugada y fue sorprendido por individuos que lo agredieron físicamente. Las autoridades reportaron que presentaba lesiones craneofaciales y una hemorragia intracraneal. También se informó del despojo de dinero en efectivo, prendas y un teléfono celular.
Sin embargo, conforme han avanzado las investigaciones, han surgido nuevos elementos que muestran un escenario más complejo que el conocido durante las primeras horas.
Personas conocidas habrían tenido acceso a la vivienda
Uno de los datos más relevantes ofrecidos por la Policía Nacional el miércoles 23 de septiembre es que los investigadores señalan a Kevin Dariel Germán Troncoso, alias “Yandel”, y Lawrence Mark Liranzo Marcos, alias “Chiquito”, como los hombres que habrían ingresado a la residencia.
Según declaraciones del vocero policial Diego Pesqueira recogidas por Diario Libre, los hombres llegaron aproximadamente a las 5:00 de la tarde y fueron recibidos por Zeneida Castillo. La investigación preliminar sostiene incluso que ella les ofreció comida y que permanecieron en la vivienda durante varias horas. La Policía también informó que algunas de las personas investigadas eran conocidas o de confianza del artista y su esposa.
Este elemento resulta particularmente importante porque cambia parte de la percepción inicial del caso: las autoridades ya no investigan únicamente cómo ocurrió la agresión, sino también las relaciones existentes entre las personas involucradas y las víctimas.
De acuerdo con la versión que Julián Oro Duro habría ofrecido a los investigadores, fue sorprendido cuando llegó a su casa y las luces de la vivienda habían sido apagadas previamente.
Versiones que todavía deben ser comprobadas
Durante las últimas horas también han circulado declaraciones atribuidas a uno de los investigados, quien ha ofrecido su propia versión sobre cómo se habría organizado y ejecutado el hecho. Entre sus afirmaciones aparecen referencias a un supuesto pago de RD$20,000, contactos previos y otras personas que presuntamente tendrían conocimiento de lo ocurrido.
Es fundamental precisar que esas declaraciones son versiones de una persona señalada dentro de la investigación y no equivalen a hechos judicialmente establecidos. Corresponde al Ministerio Público y a los organismos investigadores contrastarlas con evidencias físicas, testimonios, registros telefónicos, cámaras de seguridad y demás elementos probatorios.
La propia Policía ha señalado que la investigación permanece abierta y que serán las evidencias las que permitan determinar cuántas personas participaron y cuál fue la responsabilidad individual de cada una.
Una tragedia que golpea a una familia y al merengue
Más allá de las interrogantes que deberá responder la justicia, existe una realidad irreversible: Zeneida Socorro Castillo perdió la vida y Julián Oro Duro resultó gravemente herido.
El caso ha tenido especial repercusión porque Julián forma parte de una generación de intérpretes que contribuyó al desarrollo del denominado merengue de calle. El artista alcanzó una importante notoriedad durante los primeros años de la década de 2000 y canciones como La cabaña, La cita, El licor, Y te vi y La querida forman parte de su trayectoria. También es hermano del reconocido salsero dominicano Yiyo Sarante.
La tragedia llegó incluso a generar una reacción del presidente Luis Abinader, quien expresó públicamente sus condolencias a la familia de Zeneida Castillo, deseó la recuperación del artista e instó a los responsables a entregarse a las autoridades.
Muchas preguntas todavía esperan respuesta
¿Cómo se planificó el ataque? ¿Cuál fue exactamente el móvil? ¿Cuántas personas participaron? ¿Existió información suministrada desde el entorno cercano de las víctimas? ¿Quién desempeñó cada papel?
Son preguntas legítimas que permanecen abiertas.
En medio de versiones difundidas en medios y redes sociales, resulta necesario permitir que las evidencias determinen la reconstrucción definitiva de los acontecimientos. Una investigación penal no puede descansar únicamente sobre declaraciones de sospechosos ni sobre especulaciones públicas.
El caso de Julián Oro Duro todavía está desarrollándose. Las próximas actuaciones del Ministerio Público y la Policía Nacional serán determinantes para establecer responsabilidades y llevar ante la justicia a quienes las evidencias señalen.
Mientras eso ocurre, el merengue dominicano acompaña a uno de sus exponentes en uno de los momentos más dolorosos de su vida, y una familia enfrenta una pérdida que ninguna investigación podrá revertir.
Cronología preliminar del caso
Domingo 20 de septiembre: Según la investigación policial, personas posteriormente señaladas en el caso habrían sostenido una reunión previa. Dos de ellas se habrían dirigido después hacia la residencia de Julián Oro Duro.
Horas posteriores: Zeneida Socorro Castillo habría recibido a personas conocidas y, según la Policía, preparó alimentos y bebidas para ellas.
Madrugada del lunes 21: Julián Oro Duro llegó aproximadamente a la 1:00 de la madrugada a su residencia y fue atacado. Su esposa ya habría perdido la vida.
22 de septiembre: La Policía identificó públicamente a Kevin Dariel Germán Troncoso como uno de los presuntos involucrados.
Madrugada del 23 de septiembre: Kevin Germán se entregó en el destacamento policial de Los Mina acompañado de familiares y del comunicador Rubén Uceta.
23 de septiembre: Las autoridades informaron que tenían tres detenidos y buscaban a Lawrence Mark Liranzo Marcos.
Horas después: Lawrence Liranzo fue arrestado, convirtiéndose en el cuarto detenido informado por las autoridades.
La sociedad espera respuestas, pero sobre todo espera justicia para Zeneida Socorro Castillo.
FERNANDO CASTILLO